El desaparecido, también conocido como América, es la primera novela que Kafka comenzó a escribir y quedó inconclusa al momento de su muerte. Aunque transcurre en Estados Unidos, Kafka nunca visitó ese país; su América es una creación imaginaria, un escenario simbólico donde se representan la soledad, la burocracia, la injusticia y la búsqueda constante de un lugar en el mundo.

La expulsión de Karl Rossmann

El protagonista es Karl Rossmann, un joven alemán de dieciséis años que es enviado por sus padres a Estados Unidos después de haber dejado embarazada a una sirvienta mayor que él. La familia considera el hecho un escándalo y decide alejarlo.

Karl llega solo al puerto de Nueva York, sin conocer el idioma ni el país. Desde el primer momento experimenta la sensación de ser un extranjero que debe aprender a sobrevivir.

El encuentro con el fogonero

Mientras desembarca conoce a un humilde fogonero del barco que ha sido tratado injustamente por sus superiores. Karl, movido por su sentido de la justicia, intenta defenderlo.

En ese momento aparece un hombre muy poderoso que resulta ser su tío: Jacob Rossmann, un rico empresario que ha construido una enorme fortuna en América.

La vida con su tío. El tío recibe a Karl con gran afecto. Le ofrece educación. Lo introduce en la alta sociedad. Le proporciona una vida cómoda. 

Sin embargo, su cariño está condicionado por una obediencia absoluta. Cuando Karl visita sin permiso la casa de un conocido del tío, este interpreta el acto como una desobediencia imperdonable y rompe toda relación con él.

Karl vuelve a quedar completamente solo. Nuevas amistades y nuevos engaños. Sin dinero ni protección, Karl conoce a dos vagabundos: Robinson, Delamarche

Ambos aparentan amistad, pero en realidad son oportunistas. Karl consigue empleo como ascensorista en un gran hotel. Trabaja con disciplina y honestidad. Sin embargo, una serie de malentendidos y falsas acusaciones termina provocando su despido. La buena voluntad nunca parece suficiente para evitar el fracaso.

La casa de Brunelda

Después de perder el empleo, Karl vuelve a encontrarse con Robinson y Delamarche. Lo conducen hasta la casa de Brunelda, una antigua cantante de ópera, caprichosa y dominante. Karl queda prácticamente atrapado al servicio de esta mujer. Su libertad disminuye cada vez más.

La novela muestra aquí un ambiente opresivo y decadente, donde el protagonista parece incapaz de controlar su propio destino.

El Gran Teatro de Oklahoma

En el último capítulo aparece un enorme anuncio: “¡El Gran Teatro de Oklahoma llama a todos! ¡Aquí hay trabajo para todos!”

El teatro promete recibir a cualquier persona, sin importar su origen ni su experiencia. Karl decide presentarse. Después de pasar diversas pruebas es aceptado. La novela termina con Karl viajando hacia Oklahoma lleno de esperanza. Kafka nunca llegó a escribir la continuación, por lo que el destino final del protagonista permanece desconocido.

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