

Ceja
Parte de la cara, prominente y cubierta de pelo situada sobre la cuenca del ojo, en la parte inferior del hueso frontal y también, de uso más frecuente, pelo que cubre la ceja. Por extensión, se habla también de ceja del monte o ceja de la sierra, como la parte más elevada del sitio.
Proviene del latín cĭlĭa, plural neutro de cĭlĭum ‘ceja’, ‘párpado’, ‘ceja’, tomado del arcaico supercĭlĭum, que a su vez era una alteración de super-(o)culium (sobre el ojo).
La palabra aparece atestiguada por primera vez en su forma actual en Berceo (Milagros, 1246, v 505) en la locución mala ceja¸ dicho de personas malintencionadas.
“De una abbatissa vos quiero fer conseja, que pecó en buen punto como a mí semeja; quissiéronli sus dueñas revolver mala ceja, mas no·l empedecieron valient una erveja.”
Corbacho (1438) usa cejijunto ‘que tiene las cejas muy pobladas, tanto que casi se juntan’ y Nebrija (1495) toma cejunto. Palencia, por su parte, incluye en su Vocabulario (1490) entrecejo ‘el espacio que hay entre las cejas’.
En otras lenguas vecinas, tenemos el portugués sobrancelha, el francés sourcil, el catalán y el gallego cella y el italiano sopracciglio, todos ellos basados en el arcaico supercĭlĭum.
Náusea
Cuando una mujer joven padece náuseas o mareos, inmediatamente se suele pensar en un embarazo como causa de la molestia.
Sin embargo, la etimología de ambos vocablos se vincula más bien a los padecimientos de los navegantes, causados por el movimiento de sus embarcaciones.
En efecto, mareo proviene de la palabra latina mare ‘mar’, mientras que náusea llegó a nuestra lengua procedente del latín nausea y esta, del griego ναυτία (nautía), derivada de nautés ‘navegante’ (como en astronauta, cosmonauta, argonauta), de donde devino también la palabra griega naos ‘nave’.
Por extensión, náusea designa hoy no solo el mareo provocado por las naves, sino también las ganas de vomitar y, en otra acepción, la ‘repugnancia o aversión que causa algo’. La Academia ha castellanizado e incluido en su diccionario la expresión latina ad náuseam ‘hasta la náusea’, que significa ‘en exceso, hasta resultar molesto’.
Dote
Conjunto de bienes que la futura esposa o su familia aportan al matrimonio. en los pueblos germánicos medievales, existía, en cambio, un pago del novio a la novia Morgengabe, en alemán ‘regalo de la mañana’ que implicaba una renuncia de la novia a todos los bienes del novio. Ver morganático.
La palabra fue tomada del latín clásico dōs, dōtis, que significaba ‘dote que la novia aporta al matrimonio’ y también ‘cualidades o méritos de una persona’, derivado de dare ‘dar’. Se usa hoy en las acepciones de ‘méritos’ y ‘cualidades’, como sustantivo masculino, aunque fue femenino en el pasado. La Academia lo marca hasta hoy como “masculino o femenino”, aunque admitiendo que es más usado como femenino, excepto en la acepción de ‘calidad o capacidad apreciable de alguien’, que sería siempre femenino, según la docta casa.
Fuente: Ricardo Soca