Radiestesia (1)

   A la vista de ciertos relatos mitológicos, ya en Roma y Egipto se conocía la radiestesia. Golpeando el suelo con una varilla horquillada, los zahories pueden detectar agua, oro, carbón, bronce, petróleo, minerales o incluso tesoros escondidos. A veces los zahoríes se confunden con magos, porque causan sensación cuando de verdad encuentran oro o bronce.

   Las varillas para radiestesia son un bastón de madera de forma ahorquillada, la mayoría de las veces de nogal o sauce, aunque desde hace un tiempo también puede ser de plástico o metal.

   El zahorí sostiene la horquilla por los extremos con las dos manos sin aplicar tensión, alejando de su cuerpo la base, que es la que reacciona a las radiaciones de la tierra y oscila. Según los zahoríes, las radiaciones que perciben no son de naturaleza física sino esotérica. Los zahoríes describen su acción como fruto de un proceder meditado y no como una mera percepción.

   Según sus declaraciones, cuando están buscando tienen la capacidad de colocarse ante el material deseado, y entonces la horquilla se arquea. Ellos parten de la idea de que cada material emite una vibración característica, que penetra a través de todo y que el zahorí puede sentir. Algunos zahoríes pueden también descubrir focos patógenos en los enfermos. Como médicos naturistas, determinan la tolerancia a remedios o alimentos. Los críticos colocan estas actividades en el marco del ocultismo, o en cualquier caso allí donde no se llevan a cabo análisis científicos.

Enigmas de la Humanidad – H. Genzmer / U. Hellenbrand

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