Radiestesia (2) Historia de la Radiestesia

   La radiestesia se conoce desde el siglo XVI. Se parte de la idea de que la madera de determinados árboles tiene energías especiales, sobre todo la del muérdago. Esta creencia derivaba de las varitas mágicas, que tenían que estar hechas de una <<madera especial». Aunque también podría ser que todo derivara de la manera ancestral de echar la buenaventura: tirando unos palos. Moisés golpeó las rocas con un bastón para encontrar agua, y el dios griego Hermes poseía un bastón en forma de serpiente que abría los infiernos. El dios germánico Wotan era el señor del «deseo y del bastón».

   En la Edad Media es cuando se empiezan a encontrar referencias a zahoríes que utilizaban ramas para encontrar minerales. Ya entonces resultaba un método controvertido. En la noche de san Juan, se cortaban ramas de nogal, que desde entonces se considera una madera muy adecuada. Hasta entrado el siglo XIX las varillas adivinatorias gozaban de una amplia utilización, haciendo uso de ellas también geólogos y físicos. En el siglo XVII el zahorí francés Jacques Aymar afirmó que con su varilla podía incluso detectar delitos. Por un lado, se atribuían a Aymar poderes sobrenaturales, pero por otro lado también fue duramente criticado.

   Existe la creencia de que hay campos de fuerzas “electrométricos” que afectan a personas especialmente sensibles.

   Se han hecho muchas pruebas para verificar el efecto real de las varillas o para desenmascarar posibles embustes. Los críticos confían poco en las varillas adivinatorias y atribuyen el fenómeno al llamado «efecto Carpenter».

Enigmas de la Humanidad – H. Genzmer / U. Hellenbrand

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