Bioética

   Neologismo que define una ética de y para la vida, propuesto en 1971 por el doctor Van Rensellaer Potter, oncólogo de la Universidad de Wisconsin, EE. UU. La disciplina comenzó a configurarse como tal en 1962 en Seattle, EE. UU., cuando un comité de no médicos debió decidir a quiénes, de un grupo de pacientes necesitados de diálisis, debía practicársele el nuevo tratamiento en perjuicio de otros que quedarían sin él. La periodista que escribió la crónica de ese hecho la tituló They decide who lives, who dies (Ellos deciden quién vive, quién muere). Hasta entonces, nadie hablaba de bioética ni la palabra había visto la luz pública. El primer trasplante cardiaco, realizado en 1967 por el doctor Christian Barnard en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, planteó nuevamente el problema ético de saber con certeza cuándo el donante estaba efectivamente muerto, lo que luego se amplió para conocer la intención de la persona de donar sus órganos. En 1968 un comité de la Universidad de Harvard se refirió al tema de la “muerte cerebral” y en distintos círculos comenzó a ser asunto de discusión y revisión de las metas y prácticas de la medicina, referidos no sólo a los trasplantes sino al derecho de la mujer al aborto, la conveniencia o no de mantener a pacientes terminales conectados a ventiladores mecánicos (Caso Quinlan, 1976); la experimentación con seres humanos, el mal uso de personas discapacitadas, etc. El término bioética, como tal, fue acuñado en Madison, Wisconsin, y en Washington, D.C. Para la bioética el concepto de bios no se entiende como vida a secas sino como vida humana (esto es, antropología), y ética en su doble acepción de carácter o disposición moral (ethos) y costumbre o hábito (éthos), sin descuidar su acepción ontológica y no moral, como lo propio, lo íntimo, lo hogareño. Vida de la ética y ética de la vida son dos aspectos que el término connota. La bioética es producto específico de una cultura y su momento germinal acaeció en un punto de desarrollo del liberalismo individualista estadounidense.    Descansa la bioética en cuatro principios columnares sobre el respeto por las personas: autonomía, no maleficencia, beneficencia y justicia.

Fuente: Diccionario Científico – Sergio Prenafeta J. 

  

  

  

  

  

  

  

  

    

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