Especialidad atlética perteneciente al área de los lanzamientos que consiste en proyectar con ambas manos un implemento de peso pesado, después de una serie de boleos y giros realizados con el martillo desde dentro de un círculo.

    Los escoceses de Hibernia (Irlanda), al establecerse en Celedonia (Escocia), llevaron las tradiciones atléticas irlandesas a su país, las que estaban representadas especialmente por lanzamientos y saltos, actividades que en su mayoría tuvieron origen en los Juegos de Tailtin o Tailti, celebrados desde el Siglo XIX A de C.

    En el S XIV de la Era Moderna, los escoceses crearon los Juegos de Ceres, en los que incorporaron el lanzamiento del martillo de herrería, implemento constituido por un mazo de hierro y con mango de madera de un metro de largo.

    En 1865, en los II Juegos Universitarios OXFORD – CAMBRIDGE, se confirma el peso de 16 libras (7,260 kg.) para la cabeza del martillo y que su mango debe ser rígido, aun cuando a partir de 1860 ya habían aparecido martillo con bola metálica sujeta por una cadena que terminaba en dos asas. El lugar del lanzamiento estaba limitado por un listón o una simple raya en el piso, desde detrás de la cual el atleta ejecutaba el lanzamiento en una posición estacionaria. En 1875, se establece que el área de impulso del martillo debe ser circular y de un diámetro de 7 pies (2,135 m), medida que rige actualmente.

    En USA, el año 1887 se fijan las medidas y estructura del martillo: 1,22 m de largo y 7,257 kg. de peso total, con cadena o cable de acero y con una sola asa de metal (fierro).

    El lanzamiento del martillo para varones fue incorporado al programa olímpico a partir de II Juegos de la Era Moderna, París 1900. El vencedor de la prueba fue el corpulento atleta estadounidense de 1,78 m de estatura y 100 kg. de peso, John Flanagan con una distancia de 49,73 metros.

    En el Congreso de la IAAF del año 1914 se establece que la bola del martillo será de hierro o de otro metal duro, el cable de acero tendrá 3 mm de grosor, el asa fija al cable y este unido o articulado a la cabeza del martillo mediante un eje o pivote.

    El año 1912 la IAAF reglamenta que el martillo debe caer dentro de un sector de 90 grados para que el lanzamiento sea válido. En el año 1960 el sector de caída es reducido a 60 grados y por seguridad se recomendaba lanzar desde el interior de una jaula. En el año 1966 la IAAF reduce el sector de caída a un ángulo de 45 grados, el año 1978 a 40 grados y a partir del 2003 a 34,92 grados.

    La jaula protectora empezó a usarse en la década del 20 en Juegos Olímpicos y competencias de alto nivel. La IAAF, recién en 1939 aconseja su empleo, lo que ratifica en el año 1961 y lo hace obligatorio en 1961. Hoy la jaula debe tener una altura de 7 m en la parte posterior y de 10 m en los paneles laterales anteriores movibles, según se trate de lanzadores diestros o zurdos.

    Hasta mediados de la década del 30 se lanza en círculos de piso de tierra apisonada y se utilizan zapatillas con clavos para lanzar, incluso con uno en el taco. Como dato anecdótico cabe señalar que el irlandés Patrick O’Callaghan, campeón olímpico en los años 1928 y 1932, lanzaba con zapatos de fútbol. A partir de esa década se inicia en USA la construcción de los primeros círculos con piso de cemento.

    En cuanto al relleno de la bola del martillo, en 1967 el reglamento estableció que estará “rellena de plomo u otro material sólido”, y en 1981 se norma el diámetro mínimo de la esfera del martillo (110 mm.), y se excluye el relleno de wolframio o tungsteno.

    El lanzamiento del martillo femenino, con un implemento de 4 kg. de peso, se incorpora al programa olímpico en los Juegos de Sydney 2000. La ganadora de esta prueba fue la atleta polaca Kamila Skolimowska con 71,16 metros.

    El récord mundial vigente de hombres está en poder Yury Sedykh de Rusia con 84,76 metros (30.08.1986) y el de mujeres, de 82,98 metros, pertenece a Anita Wlodarczyk de Polonia (28.08.2016)

Referencias: – Le Floc´hmoan, J. (1965). “La génesis de los deportes”. Editorial Labor S.A. Barcelona. – – Quercetani, R. (1992). “Historia del atletismo mundial 1860-1991”. Editorial Debate. Madrid.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Scroll al inicio