Los poltergeist (del alemán Polter, «espíritu», y geist, «ruidoso») son fenómenos que consisten en ruidos, movimientos de objetos o descargas eléctricas, y se dice que los provocan espíritus con sed de venganza. Así pues, los inofensivos duendes a los que parece remitir el término alemán pasan a convertirse en tenebrosos acompañantes.

    En el marco de las paraciencias, los fenómenos de poltergeist se engloban en la telequinesia, porque también implican el movimiento de objetos por obra y gracia de «una mano fantasma». Muchos sucesos que en un principio se perciben como sobrenaturales, después de llevar a cabo un examen más preciso y riguroso resultan ser fruto de bromas o bien reacciones normales a fenómenos atmosféricos.

    Pero, en ocasiones, ni aun después de mucho investigar y comprobar científicamente se puede atribuir a esas señales acústicas o movimientos de objetos una causa razonable, y entonces el fenómeno entra en el terreno de la parapsicología. Eso fascina a mucha gente, que ve tras ello el contacto entre dos mundos, un acercamiento al lado oscuro.

     Numerosos estudios han demostrado que los fenómenos de poltergeist aparecen muchas veces en el entorno de adolescentes o de gente que está interesada en ellos. En 1958 los parapsicólogos americanos J. Gaither Pratt y William G. Roll definieron el poltergeist como «psicoquinesia espontánea». Según su investigación, el poltergeist no es un espíritu, fantasma o visión, sino la proyección de personas con una gran tensión emocional, como los adolescentes. En sus exámenes, esa energía en tensión se traducía en descargas telequinésicas. También el profesor alemán de parapsicología Hans Bender investigó en las décadas de 1960 y 1970 fenómenos de este tipo con adolescentes, y llegó a la conclusión de que lo que provocaba los fenómenos telequinésicos era una especie de desdoblamiento inconsciente de la personalidad. Lo cual apoya la creencia generalizada entre los investigadores de que el origen hay que buscarlo primero en los mismos afectados, es decir, en su mundo interior. El parapsicólogo Theo Locher propuso como explicación científica al fenómeno de las apariciones la esquizofrenia, las alucinaciones o la agitación nerviosa extrema.

Enigmas de la Humanidad – H. Genzmer / U. Hellenbrand

Scroll al inicio