

En el año 360 a. C., el filósofo griego Platón describió lo que por primera vez hasta entonces no era más que un mito oral en Occidente: la leyenda de la Atlántida, una civilización muy avanzada tecnológicamente que había florecido hacia el décimo milenio a. C. Pero esa visión de una gran civilización prehistórica no es exclusiva de Platón. En todos los continentes existen leyendas similares a ésta. En Asia y el Pacífico Sur hay numerosos textos antiguos que cuentan una historia asombrosamente similar. Los escritos chinos más antiguos describen un lugar llamado Peng Jia, una isla situada al este y habitada por seres humanos capaces de volar y que poseían una poción que les daba la vida eterna. Los habitantes de la isla de Pascua se creen descendientes de un reino de dioses al que llaman Hiva. Un antiguo cántico hawaiano narra la llegada de una raza mágica, venida de una isla flotante situada en el oeste y llamada Mu. Son numerosas las leyendas de una civilización prehistórica en el océano Pacífico llamada Lemuria o Mu. Los japoneses llamaban a sus emperadores prehistóricos Jim-Mu, Tim-Mu, Kam-Mu, etc., lo que quizá significa que sus ancestros fueran supervivientes de esta civilización… Leyendas similares están tan extendidas, que han llevado a algunos hombres a explorar la posibilidad de que existiera una civilización bastante más antigua de lo que hablan los historiadores. Yonaguni podría tener algo que ver con eso. «No hay estudios suficientes para asegurar si pertenece o no a una protocultura o protocivilización de la que todos descendamos», indica el profesor Robert Schoch.
Ya se llame Mu, Peng Jia o Atlántida todos esos lugares legendarios tienen algo en común: que la gran civilización de la que hablan fue destruida por una gran inundación. Así, hay más de seiscientos mitos que hablan de inundaciones en todo el mundo; son universales. En Yonaguni, las pruebas físicas halladas se ajustan a la leyenda. Si el monumento de Yonaguni fue creado en tierra firme durante una glaciación, es posible que no fuera destruido por el deshielo de los casquetes polares. «El hielo se mantuvo congelado durante más de cien mil años y, de pronto, hace unos diecisiete años, empezó a derretirse, un deshielo que duró ocho mil años. Hubo tres grandes inundaciones a lo largo de este tiempo. En una ocasión el nivel del mar subió casi treinta metros, prácticamente de un día para otro en términos geológicos», cuenta Graham Hancock. Según las leyendas, cuando aquella inundación sumergió la tierra, hubo supervivientes, y fueron ellos los que emigraron, los que extendieron su leyenda y los conocimientos de su civilización por todo el mundo.
Fuente: Grandes Misterios de la Historia