

Tesla se obsesionó con la transferencia de energía sin cables y pensó que era posible hacerlo a mayores altitudes, así que después de obtener fondos, estableció un laboratorio en Colorado Springs en 1899. Allí, construyó la bobina Tesla más grande y poderosa, llamada el Transmisor de Lupa. El transmisor de aumento tenía tres bobinas y un diámetro de 52 pies. Generó millones de voltios de electricidad y disparó rayos de 130 pies de largo —el mayor relámpago hecho por el hombre en ese entonces.
El problema era que Tesla era un poco demasiado ambicioso para la época, y la electricidad inalámbrica no se desarrollaría hasta mediados de los años 2000, y a partir de 2015, todavía no es común en los hogares. Aunque este proyecto específico no tuvo éxito, la visión y el alcance siguen siendo impresionantes. El Transmisor de Lupa fue el predecesor de la Torre Wardenclyffe de Tesla, que se suponía que proporcionaría electricidad y comunicaciones gratuitas al mundo. Tesla comenzó a trabajar en el proyecto en 1901, pero después de que los financistas lo retiraron, el proyecto se vino abajo y en 1915 el sitio entró en ejecución hipotecaria. El proyecto también arruinó a Tesla, que tuvo que declararse en quiebra y sufrió una crisis nerviosa.