

Los ángeles (del griego ángelos, «mensajeros») son seres enviados por Dios para cumplir una misión determinada, por ejemplo, transmitir mensajes a los hombres o protegerlos. Existen numerosos relatos de ángeles que han cambiado el curso de ciertos acontecimientos para proteger a las personas de la muerte.
La Biblia no narra la creación de los ángeles. Cabe suponer que, como Dios, ya existían antes de la creación del mundo, porque en el Génesis ejercen de guardianes del Paraíso. Los ángeles no intervienen de forma activa en la creación, lo que evidencia que no son equiparables a Dios. En general, la Biblia no es demasiado explícita en sus descripciones de los ángeles, a pesar de éstos influyen sobre los hombres de palabra y de hecho. De todos modos, sólo cumplen la función de recaderos.
La ciencia y los ángeles. Estudiar el fenómeno de los ángeles según criterios científicos es casi imposible. Las figuras o individuos que se describieron al narrar los encuentros con ángeles desaparecieron sin dejar rastro y no se halló prácticamente ningún indicio de su presencia. De hecho, existen algunas fotografías en las que supuestamente aparecen ángeles o espíritus benignos, pero su autenticidad está muy cuestionada, sobre todo porque no permiten extraer ninguna conclusión clara. Las fotos están desenfocadas, o allí donde debería estar el ángel no aparece nadie, o los ángeles se parecen demasiado a las representaciones habituales en el arte.
Uno de los problemas fundamentales de los científicos reside en que los encuentros con ángeles no se pueden equiparar a alucinaciones como se intentó hacer en el pasado. Esos encuentros siempre se producen en el contexto de una situación grave o de seria amenaza para la vida, característica que los distingue de las alucinaciones.
Es poco probable que la ciencia pueda llegar a probar la existencia de los ángeles, porque no están ligados a un cuerpo y no existen pruebas de los fenómenos sobrenaturales. Por eso para mucha gente su existencia es una cuestión de fe.
Enigmas de la Humanidad – H. Genzmer / U. Hellenbrand