

Un interesante artículo fue publicado por Emol en 13 de noviembre recién pasado sobre el caminar consciente – “Mindful walking” – que es importante conocerlo, analizarlo y difundirlo por su aporte a la salud física y mental de las personas de toda edad, dado que combina los movimientos del cuerpo con la liberación de la mente.
La práctica de Mindul walking, que tiene su origen en tradiciones budistas, consiste en caminar en forma tranquila, prestando atención al propio cuerpo y el entorno en que se realiza. Como bien lo explica Margaret Collins, psicóloga clínica y profesora de neurociencia de la Universidad de Oxford, “Se trata de llevar la conciencia plena a la acción de caminar, no solo mover las piernas, sino observar el propio cuerpo, los sonidos, la temperatura, incluso los pensamientos que van y vienen, sin juzgarlos”,
Programas basados en caminatas, primero guiadas o después en forma libre, se empezaron a practicar más frecuentemente en países occidentales hacia en término del siglo pasado, como una forma de reducir el estrés y por los beneficios adicionales para la salud cardiovascular de las personas. En los últimos años, muchos científicos han realizado valiosos estudios sobre el aporte del ejercicio físico practicado en forma regular y controlada en la salud física, mental y calidad de vida de las personas en general y, de los adultos mayores en particular. Al respecto, el neurobiólogo Hiroshi Tanaka de la Universidad de Kioto reveló que “30 minutos de caminata consciente, tres veces por semana, no solo modifican la conectividad de la corteza prefrontal, clave para la toma de decisiones y la regulación emocional, sino también que las mejoras en el estado de ánimo de los caminantes eran proporcionales al grado de atención sostenida durante la caminata, no a la velocidad ni a la distancia recorrida“, afirma, especialista a cargo de la investigación.
El mindful walking no exige equipamiento ni lugares especiales, pero sí una actitud distinta. Según el fisioterapeuta y especialista en movimiento consciente Erik Johansson, de la Universidad de Lund, “el primer paso es decidir que la caminata no será un trámite, es un momento para estar con uno mismo y con el entorno”. Al respecto señala que los pasos básicos son sencillos, se debe comenzar con una buena postura, erguida y relajada, sentir el contacto de los pies con la superficie donde se camina con o sin calzado – pasto, sendero de tierra, arena, asfalto – coordinando el ritmo de la respiración con el movimiento. Durante el caminar es importante distraer la mente observando lo que ocurre alrededor, sonidos, colores, temperatura, sin necesidad de evaluarlo y, cuando se realiza en terreno irregular se estimula el equilibrio y la percepción corporal.
Investigaciones de la Universidad de Toronto dirigidas por la cardióloga Isabelle Fournier, concluyeron que la caminata consciente regular reduce la presión arterial y mejora la variabilidad cardíaca, indicador clave de salud cardiovascular y que, “La diferencia respecto a una caminata rápida convencional es que el cuerpo no sólo se beneficia del movimiento: también recibe un mensaje constante de calma que regula el sistema nervioso autónomo”.
En síntesis, caminar regularmente en forma consciente contribuye a fortalecer las funciones orgánicas, los músculos locomotores y estabilizadores del cuerpo, la salud física y mental, y la calidad de vida de las personas.