En el mundo del deporte, hay momentos y logros que perduran en el tiempo. Estas hazañas no son solo victorias; son momentos decisivos que han grabado el nombre de atletas en los anales de la historia. Ya sea batiendo récords aparentemente inquebrantables, superando los límites de la resistencia humana o demostrando una destreza inigualable, estos gigantes del deporte han logrado cosas que jamás se olvidarán.

  • Gertrude Ederle

    Gertrude Caroline Ederle (23 de octubre de 1905 – 30 de noviembre de 2003), apodada “Trudy” o “Queen of the Waves” (Reina de las Olas), fue una nadadora estadounidense de origen alemán, campeona olímpica y la primera mujer en cruzar a nado el Canal de la Mancha en 1926, superando incluso el récord masculino vigente en casi dos horas.

Infancia y primeros años

    Nació en la ciudad de Nueva York, hija de inmigrantes alemanes (Henry y Anna Ederle, propietarios de una carnicería en el Upper West Side de Manhattan). Fue una de seis hermanos. A los cinco años contrajo sarampión, lo que le provocó una infección en el oído que le causó problemas auditivos de por vida (llegó a quedar sorda en la adultez). Aprendió a nadar alrededor de los nueve años, primero en el río Shrewsbury (Nueva Jersey, donde la familia pasaba los veranos) y en piscinas públicas de Nueva York. Su padre la motivó atándola a una cuerda para que practicara.

    Desde muy joven mostró un talento excepcional. Entre los 15 y 19 años estableció 29 récords nacionales y mundiales en natación estilo libre. En un solo día de 1922, en Brighton Beach (Nueva York), rompió siete récords. A los 15 años ya fue la primera mujer en nadar la longitud de la bahía de Nueva York.

Carrera olímpica y récords

    En los Juegos Olímpicos de París 1924, con sólo 18 años, formó parte del equipo estadounidense y ganó:

    Medalla de oro en el relevo 4×100 metros estilo libre (junto a sus compañeras, establecieron un récord mundial).

    Dos medallas de bronce en 100 metros y 400 metros estilo libre individual.

    A su regreso a Nueva York, ella y sus compañeras de relevo fueron recibidas con un desfile de cinta de papel (ticker-tape parade), un honor reservado a grandes héroes.

El histórico cruce del Canal de la Mancha (1926)

    El Canal de la Mancha era considerado una proeza extrema: solo cinco hombres lo habían cruzado antes, y muchos dudaban de que una mujer pudiera lograrlo. Ederle lo intentó por primera vez en 1925, pero abandonó por consejo de su entrenador debido a las fuertes corrientes.

    El 6 de agosto de 1926, a los 20 años, partió desde Cap Gris-Nez (Francia) a las 7:08 a.m. Cubierta con grasa de oveja para protegerse del frío y usando un traje de baño de dos piezas que ella misma diseñó, nadó en aguas turbulentas, con olas de hasta 6 pies (aprox. 1,8 m), lluvia y fuertes vientos.    Escuchaba jazz desde un barco acompañante para motivarse. Llegó a Kingsdown (cerca de Dover, Inglaterra) después de 14 horas y 31 minutos, recorriendo efectivamente alrededor de 35 millas (56 km) debido a las corrientes (la distancia recta es de unas 21 millas).

    Superó el récord masculino anterior (16 horas y 33 minutos) por casi dos horas. Su marca femenina se mantuvo durante 35 años (hasta 1960). Al llegar, rechazó salir del agua cuando se lo sugirieron en medio de la tormenta, respondiendo con determinación.

  • Derek Redmond

    Derek Anthony Redmond (nacido el 3 o 4 de septiembre de 1965 en Bletchley, Buckinghamshire, Inglaterra) es un exatleta británico especializado en los 400 metros lisos y en relevos 4×400 metros. Aunque no ganó medallas individuales olímpicas ni estableció récords mundiales, su historia de perseverancia y el apoyo de su padre lo convirtieron en uno de los símbolos más inspiradores de la historia de los Juegos Olímpicos.

Primeros años y vida personal

    Derek nació de padres inmigrantes de las Indias Occidentales. Se educó en la Roade School (Northamptonshire), donde hoy un pabellón polideportivo lleva su nombre. Su padre, Jim Redmond (ingeniero de origen trinitense, fallecido en 2022), fue un pilar fundamental en su carrera desde niño. Derek midió 1,83 m y compitió con un peso aproximado de 70 kg.

Carrera atlética

    Redmond destacó en los años 80 y principios de los 90 como uno de los mejores velocistas británicos en 400 m. Logros principales:

Rompió el récord británico de 400 m en dos ocasiones: 44,82s en 1985 y 44,50s en 1987.

    Ganó cuatro títulos nacionales en los AAA Championships (campeonatos británicos).

    En relevos 4×400 m fue parte del equipo británico que conquistó el oro en los Campeonatos Europeos de 1986 (junto a Kriss Akabusi, Brian Whittle y Roger Black) y el oro en los Campeonatos del Mundo de 1991 en Tokio (con Roger Black, John Regis y Kriss Akabusi). También ganó plata en los Mundiales de 1987 y medallas en los Juegos de la Commonwealth.

    Su carrera estuvo marcada por lesiones recurrentes (como problemas en el tendón de Aquiles que lo obligaron a retirarse de los Juegos Olímpicos de Seúl 1988 justo antes de su serie). A pesar de ello, llegó a Barcelona 1992 en buena forma y con aspiraciones de medalla.

El momento icónico: Semifinal de 400 m en Barcelona 1992

    Este es el episodio que lo hizo famoso mundialmente. En la semifinal de los 400 m, Redmond era uno de los favoritos. Corría con fuerza cuando, a unos 250 metros de la meta (aproximadamente en la contrarrecta), se rompió el isquiotibial derecho (hamstring). Cayó al suelo de dolor, pero se levantó y, cojeando visiblemente, decidió continuar la carrera en lugar de abandonar.

    El estadio de Montjuïc (con unos 65.000 espectadores) se quedó en silencio. De las gradas saltó su padre Jim, quien esquivó a la seguridad, llegó hasta su hijo y le puso el brazo alrededor para ayudarlo a caminar. Derek, entre lágrimas, insistió en terminar. A pocos metros de la meta, Jim lo soltó para que cruzara la línea solo. El público le dedicó una ovación de pie y el momento se convirtió en uno de los más emotivos y recordados de la historia olímpica (en 2012 fue votado como uno de los tres grandes momentos olímpicos por espectadores de NBC).

    Derek no clasificó a la final y no ganó medalla, pero ese gesto simbolizó la determinación, el no rendirse y el apoyo familiar. Él mismo ha dicho: “La forma más fácil de tener éxito es levantarte una vez más de las veces que te han derribado”.

Fuente: Leyendas

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