

Yoguis
En sánscrito, yogui significa «el que se pone en tensión», el que medita y practica el yoga. Para un yogui, la inmortalidad, como experiencia mística de la eternidad, es ya en este mundo un estado de conciencia. ¿Qué energías son capaces de liberar estos hombres santos para lograr semejante control del cuerpo? ¿Qué les confiere esa extraordinaria fuerza interior?
En una cueva no lejos de un templo, en el estado indio occidental de Gujarat, vive un eremita, un hombre santo, el yogui Prahlad Jani. Se viste siempre de rojo en honor de la diosa Amba Mata porque, según cuenta, fue ella quién lo dotó de una facultad especial. Gracias a un agujero que tiene en el paladar, del que según parece fluye un líquido que lo alimenta, puede renunciar a comer o beber. Desde 1965 no ha ingerido nada, dice Prahlad Jani, y tampoco excreta orina o heces. Los creyentes que visitan el templo de Gujarat y conocen al yogui desde hace años ratifican sus declaraciones.
Fue el neurólogo Sudhir Shah, que conocía desde hacía tiempo al septuagenario Prahlad Jani, quien después de mucho insistir pudo convencerlo para que se dejase internar en el hospital de la ciudad india Ahmadabad y permitiese poner bajo observación su especial facultad. Un equipo médico llevó a cabo todo un seguimiento del fenómeno. Los médicos confirmaron la existencia de un agujero en el paladar del hombre y la salida de líquido, pero hasta la fecha no han podido determinar de qué se trata.
<<El yogui era todo un reto para la ciencia», dijo uno de los médicos. En los diez días que estuvo hospitalizado, el enjuto hombre de barba blanca ni comió ni bebió, y tampoco excretó orina o heces. Se vigilaba al yogui durante todo el día a través de una videocámara, pero no se pudo hallar explicación alguna que desvelara el secreto. Prahlad Jani estaba físicamente sano, y todas las pruebas médicas dieron un resultado totalmente normal. Con todas las pruebas que le hicieron, lo único que se descubrió fue que la vejiga de Jani producía orina, pero que la pared del órgano la volvía a absorber, de ahí que no orinara. Entre tanto, el yogui tiene asegurado el estatus de hombre santo. Sus adeptos aseguran que jamás ha caído enfermo.
Enigmas de la Humanidad – H. Genzmer / U. Hellenbrand