

El Kongomato
El kongamato, la «más imponente de las embarcaciones», es, para la criptozoología, un saurio volador con alas de una envergadura de 1,20 a 2,10 metros que todavía viviría en las ciénagas de Jiundu, en el oeste del Zaire. Se lo describe sin plumas, de piel resbaladiza, roja o negra, y con un largo pico repleto de dientes. Su nombre le viene dado por los nativos, cuyas canoas de pesca presuntamente hace zozobrar. Además, la mitología popular cree que a todo aquel que lo ve queda irremediablemente abocado a la muerte.
En 1923 el aventurero británico Frank H. Melland escuchó los relatos de los nativos de la tribu kaonde sobre la existencia de un «<demonio de las ciénagas». Intentando identificar al animal, Melland enseñó a los nativos dibujos de saurios voladores. Sin vacilar identificaron su kongamato.
Unos años más tarde coincidieron en una expedición a las colonias inglesas de África el periodista J. Ward Price y el que más tarde sería el rey Eduardo VIII. Cerca de las ciénagas de Jiundu se toparon con un nativo que había sufrido graves heridas en la espalda, al parecer producidas por un impresionante pájaro de grandes dientes. El hombre reconoció también en seguida en las imágenes de saurios voladores al animal que le había atacado.
En 1957 un hombre que presentaba heridas en el pecho afirmó cuando lo ingresaban en hospital que había sido atacado por un pájaro gigante en las ciénagas de Bangweulu, en el sur de Rodesia. Cuando hizo un esbozo de su atacante, dibujó la silueta de un saurio volador. Hasta finales de los años cincuenta continuaron los avistamientos en los lugares mencionados, aunque una foto de kongamato resultó ser falsa después de los análisis pertinentes.
No existe explicación para el fenómeno del kongamato. Algunos zoólogos creen que se trata de la cigüeña de pico de zapato autóctona de aquellas ciénagas. Pero no se sabe de ningún caso en que ese pájaro haya atacado a una persona. En otro intento aclaratorio, se le considera un animal alado aún no clasificado. Los criptozoólogos son de la opinión de que se trata de un saurio volador al que erróneamente se da por extinguido.
Enigmas de la Humanidad – H. Genzmer / U. Hellenbrand