

El primer héroe olímpico de la Edad Moderna fue un griego llamado Spiridon Louis al que unos adjudicaban la condición de pastor, otros de aguador y otros de mensajero. Fue el primer icono de una competición nacida en la Grecia Clásica, muerta después y reimplantada por el barón Pierre de Coubertin. El aristócrata francés lanzó la idea en La Sorbona, en París, el 18 de junio de 1894, ante representantes deportivos de once países: había que resucitar los Juegos. Propuso Paris y el año 1900 como lugar y fecha para la primera edición, pero se decidió que se celebrasen cuatro años antes, en Atenas, como homenaje a Grecia, el país que los había creado. La propuesta llegó del griego Demetrius Vikelas, que fue elegido primer presidente del Comité Olímpico Internacional. Se celebraron en el viejo estadio Panatinaikón, restaurado altruistamente por el millonario George Averof, al que se recompensó erigiendo una estatua con su efigie.
El héroe fue Spiridon Louis, un personaje rodeado siempre por sombras misteriosas. No está claro a qué se dedicaba, quién era, que hacía, por qué se enroló para correr una distancia tan inhumana… Pero venció en la prueba, que discurrió entre las llanuras de Maratón y Atenas, aproximadamente sobre 40 kilómetros. Se trataba de conmemorar la famosa batalla de Maratón, en la que los griegos derrotaron a los persas. Según la leyenda, la noticia de la victoria la llevó a Atenas Filípides, que falleció a causa del esfuerzo tras decir: “¡Alegraos, hemos vencido!”.
Spiridon Louis fue tratado como un héroe, recibió regalos incontables y se convirtió en un mito. Una millonaria estadounidense había prometido que se casaría con el ganador de la carrera, pero no cumplió su compromiso al comprobar que la figura endeble del campeón no se correspondía con la imagen idílica que tenía de los griegos, tal vez basada en la contemplación de las estatuas de Fidias.
‘Spyros’ se dedicaba a vender agua potable en las calles de Atenas y corrió la maratón por recomendación de un superior suyo en el servicio militar. Sus 2 horas, 58 minutos y 50 segundos fueron inalcanzables para todos sus rivales. Tras los Juegos no volvió nunca a competir.
Fuente: AS