Cuántas veces, amor, te amé… (soneto XXII) Neruda

Cuántas veces, amor, te amé sin verte y tal vez sin recuerdo, sin reconocer tu mirada, sin mirarte, centaura, en regiones contrarias, en un mediodía quemante: eras sólo el aroma de los cereales que amo.

Tal vez te vi, te supuse al pasar levantando una copa en Angola, a la luz de la luna de Junio, o eras tú la cintura de aquella guitarra que toqué en las tinieblas y sonó como el mar desmedido.

Te amé sin que yo lo supiera, y busqué tu memoria. En las casas vacías entré con linterna a robar tu retrato. Pero yo ya sabía cómo era. De pronto mientras ibas conmigo te toqué y se detuvo mi vida: frente a mis ojos estabas, reinándome, y reinas. Como hoguera en los bosques el fuego es tu reino.

**REFRANES:

  • “El que a hierro mata, a hierro muere”. Cuando nos portamos mal con alguien, podemos recibir de nuestra misma medicina.
  • “Un clavo saca otro calvo”. En las relaciones personales, cuando una se termina a veces otra nos puede ayudar a salir del hoyo.
  • “Matar moscas a cañonazos”. No se puede exagerar en la reacción, sino actuar en la justa medida.
  • “Agua que no has de beber, déjala correr”. Lo que no te interesa, déjalo ir.

•        “Cada palo que aguante su vela”. Que cada uno lleve sus problemas y se enfrente a lo que tiene que enfrentarse sin cargárselo a los demás. 

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