Los amantes de Valdaro

    Yo quería abrigarte. Quería arrebatarte lejos de la nieve que lentamente nos cubría mientras la vida se nos iba. Pero aquí estamos, con mi lanza inútil, bajo este manto de hojas con que intentamos resistir el frío, ovillados como en el comienzo. Tanto caminar para llegar a este momento final. Ahora, mi única arma, amada mía, es el beso menos deseado.

    Eran tiempos en que había muy poco que olvidar porque todavía no había mucho que recordar, pero tanto había por vivir, tanto que recorrer, tanto que aprender a sentir.

    Amaba perderse a lo largo del agua y ver jugar las comadrejas en torbellinos incesantes, pero el invierno se dejaba caer como el peso del agua acumulada en leña vieja. Poner los pies en la corriente del río era un placer que debía esperar hasta que volvieran las abejas.

    Yo quería protegerte, pero qué pueden las fuerzas del humano contra la bravura del viento. Déjame arrebozarme en tu aliento, amada, ahora que el frío penetra la piel que cubre nuestra piel y los colores caen humedecidos. En este quiebre definitivo, abrázame y déjame posar en ti, amada, el beso menos deseado.

    ¿HACE RUIDO UN ÁRBOL AL CAER SI NADIE ESTÁ AHÍ PARA ESCUCHARLO?

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