

*La deshonra
A fines de 1979, las tropas soviéticas invadieron Afganistán.
Según la explicación oficial, la invasión quería defender al gobierno laico que estaba intentando modernizar el país.
Yo fui uno de los miembros del tribunal internacional que en Estocolmo se ocupó del tema, en el año 1981. Nunca olvidaré el momento culminante de aquellas sesiones. Daba su testimonio un alto jefe religioso, representante de los fundamentalistas islámicos, que en aquel entonces eran llamados freedom fighters, guerreros de la libertad, y ahora son terroristas.
Aquel anciano tronó: —¡Los comunistas han deshonrado a nuestras hijas! ¡Les han enseñado a leer y a escribir!
*Día de la lactancia materna
Bajo el techo ondulado de la estación de Chengdu, en Sichuan, centenares de jóvenes chinas sonríen para la foto. Todas lucen idénticos delantales nuevos. Están todas recién peinadas, lavadas, planchadas. Están todas recién paridas. Esperan el tren que las llevará a Pekín. En Pekín, todas darán de mamar a bebés ajenos. Estas vacas lecheras serán bien pagadas y bien alimentadas.
Mientras tanto, muy lejos de Pekín, en las aldeas de Sichuan, sus bebés serán amamantados con leche en polvo.
Todas dicen que lo hacen por ellos, para pagarles una buena educación.
*La fuga
En las calles de México, una niña inhala tolueno, solubles, pegamentos o lo que sea. Pasada la tembladera, cuenta:
—Yo aluciné al Diablo, o sea que se me metía el Diablo y en eso, ¡pus!, quedé en la orillita, ya me iba a aventar, de ocho pisos era el edificio y ya me iba yo a aventar, pero en eso se me fue mi alucín, se me salió el Diablo. El alucín que más me ha gustado es cuando se me apareció la Virgencita de Guadalupe. Dos veces la aluciné.
Fuente: Eduardo Galeano