El evento de Tunguska

   El 30 de junio de 1908 a las 7:14 hora local se produjo una explosión de una fuerza inimaginable en las cercanías del Tunguska Pedregoso, uno de los afluentes del Yeniséi, en Siberia. La detonación desencadenó una fuerza de 10 a 15 megatones, o hasta 50 megatones según ciertas fuentes, lo que equivale a 1.150 kilotones, es decir, la fuerza explosiva de la bomba atómica que los estadounidenses lanzaron en Hiroshima en 1945. El «evento de Tunguska» sigue siendo, después de 100 años, uno de los enigmas no resueltos del siglo XX.

   El astrofísico británico Fred Hoyle atribuye el fenómeno a la caída de un meteorito. Hasta 1927 no se consiguió llevar a cabo una expedición por el intransitable territorio del río Tunguska, y allá se vio una escena desoladora: más de 6.000 m² de bosque destruido, manadas de renos pulverizadas, cualquier forma de vida aniquilada. El cuerpo celeste se hizo pedazos a una altura de 10 km, y por eso la caída no originó un cráter. La onda expansiva arrancó de raíz árboles en un radio de muchos kilómetros, y otros ardieron por el calor que se había liberado en la zona. La detonación tenía la fuerza de 10.000 rayos. Testigos oculares explicaron que en la colonia de Vanavara, a 65 km de allí, estallaron todas las puertas y ventanas. Incluso a 500 km se percibieron la onda expansiva y el resplandor del fuego, y una mujer de Huntingtonshire, Inglaterra, dijo haber visto un resplandor en aquella dirección pasada la medianoche.

   Según Hoyle, la Tierra tiene que contar con el paso de una lluvia de cometas una vez al año. Muchas veces se produce la caída de esos cometas. Para Hoyle, esos sucesos son los responsables de muchos de los fenómenos inexplicables que acontecen en la Tierra, como el final de la era de hielo y la desaparición de los dinosaurios. Pero no sólo son fuente de destrucción, sino que también han hecho avanzar a la humanidad. Gracias al calor que liberaban se originaba una gran masa de carbón vegetal incandescente, y allí donde había filones en la superficie de la tierra se llegó a los procesos naturales de fundición. Las tribus nómadas encontraron cobre fundido y pudieron usarlo y moldearlo consiguiendo formas distintas gracias a su flexibilidad. La Edad de Piedra acababa y daba inicio la Edad de los Metales.

Enigmas de la Humanidad – H. Genzmer / U. Hellenbrand

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